TRISTE TRISTEZA



TRISTE TRISTEZA – por marcelmaina

Triste tristeza que llegas fuerte en mis septenios
y nublas mis pulmones y mi ánimo.
He buscado siempre superarte con una nueva máscara,
o la misma.
Llegas con tu música seductora de la melancolía y tu voz de mujer que me envuelve.
Triste tristeza, honda y profunda como un útero que me llama a caer, a abrigarme en el vacío,
acurrucarme fetalmente.
Y corro por los trajes de colores, mi mejor sonrisa,
mi complaciente quiéranme.
Garrick con su reír llorando.
¿Y si no escapara?
¿Y si pudiera abrazarte hasta que me digas de tu visita?
¿Si pudiera encontrar esa primer tristeza?
Dama de la noche de mi alma, no encontré mantas, ni colores, ni máscaras.
Aquí estoy…
Desnudo


Detenerse en otoño, para mirarse en el propio pozo de su oscuridad.
Hay gente que rechaza visceralmente la oscuridad, lo monstruoso, lo que se dificulta nombrar.
Los mayas, antes de su viaje, iban al inframundo, a abrazar su oscuridad. No hay luz sin oscuridad.
Son tiempos del todo positivo, de una espiritualidad del maquillaje, de todo up. A la vuelta de todas éstas formas de tapar nos espera el propio monstruo, que se agiganta y se vuelve feroz con nuestras negaciones. Lo que tanto tememos es parte de nosotros y algo tiene para decirnos. En los síntomas se encuentran voces del alma. Y cuidarla es comprender y abrazar nuestros propios miedos, nuestras sombras. Sin maquillajes.
Dice Thomas Moore en «El cuidado del alma», …»el primer punto que hay que aclarar con respecto al cuidado del alma es que no es principalmente un método para resolver problemas. Su objetivo no es una vida libre de problemas, sino una vida con la profundidad y el valor que provienen de la plenitud del alma…» Y para no perderla, creo, es esencial ir hacia nuestros monstruos y demonios, hacia el núcleo profundo de nuestra vida más auténtica, con mucho amor, hacia nuestra vulnerabilidad humana.

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