PERDIÉNDOSE EN LOS OTROS

¿Y YO DÓNDE ME PERDÍ?

Nos perdermos en los otros. Perfecta excusa para olvidarnos de lo que debemos atender, nuestros propios aprendizajes. Para ello vale todo, los necesitados, las parejas que nos necesitan, los hijos, los nietos, las mascotas, y así sigue la cuenta.

Múltiples identidades en las redes sociales no muestran nuestro rostro, muestran nuestros «amores». Muchas mujeres sobre todo se develan con la foto de los hijos o de los nietos donde deberían ir ellas felices de sí mismas … ¿dónde quedaron ellas?

No se trata del rechazo de esos otros queridos, se trata de llegar porque los elegimos, no los necesitamos para tapar vacíos, para solucionar angustias, para escondernos…no somos media fruta de nadie- Podemos decir…»no te necesito pero te elijo». Sé que no gustará lo que escribo, no es amoroso, no tiene que ver con Heidi ni con su abuelo, pero es triste quedar atrapados en la falsa seguridad de la necesidad. Ellos, hijos y nietos sabrán elegir su propia vida…aún a costa de madres y abuelas decepcionadas…la tienen más clara. Y al final siempre vuelve la soledad, el vacío, y no siempre el gracias por los servicios prestados…hasta tanto esperaremos que alegremente nos digan…»vení que te necesito»…y allá iremos…porque tenemos mucho miedo de no ser necesitados…

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