NOSOTROS LOS VIEJOS por marcelmaina

   EL VIAJE

«Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.

Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.

Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje» Eduardo Galeano

Viejos son los trapos! decía mi abuela, quien no permitía que le dijeran abuela. La vieja era media jodida, pero estaba bueno eso de rechazar el ser nombrada por una función. En este mundo tan moderno, los viejos están en problemas, vivimos un mundo de producción y los viejos además de problemas, ¿qué producen?

Parecería que como abuelos aunque sea son de alguna manera útiles. Pero es terrible que los reduzcamos a eso. Hoy parece que algunos lo han aceptado, y sin quejarse sólo encuentran sentido a su existencia en el cuidar nietos. Ojo que algún día digan no puedo.

Perdón abuela, pero a mi me gusta lo de «viejos», yo no lo veo peyorativo. Ante tantos eufemismos de este presente, la «tercera edad», adultos mayores», «abuelos», prefiero la desfachatez y provocación del «viejos»…sin trapos…Cuando en estos tiempos surge los eufemismos es porque no se quiere nombrar algo, y entonces se ponen palabras maquilladas para tapar, como ocurre con «capacidades diferentes»…Este mundo rechaza de plano la muerte, porque es la muerte la que nos acerca a otro sentido de la vida. Entonces envejecer es trágico, y los viejos tenemos que parecer jóvenes. Nada se llama por su nombre. Si bien envejecemos desde que nacemos hay una etapa en la que los tiempos de vida se acortan y empiezan a acercarse a «los últimos tiempos». Tal vez puedan ser vividos gloriosamente y con comprensión cada vez más sabia de la vida…y de la muerte.

Los viejos para este mundo son una carga, hay que pagarles sin que produzcan, hay que aguantarles sus achaques, y muchos de ellos agudizan su cabezadurez. ¿No pensamos que también hemos construído una forma de vejez y del envejecer? ¿de enfermarse? Perder la cabeza tal vez no se azaroso, sino una forma de sobrevivir el resto de vida. No hay tiempo para ellos, dónde depositarlos es el tema. Dejemos de ser hipócritas en estos días de pandemia, pensamos que son el riesgo y que al encerrarlos los estamos cuidando. ¿Sabemos cuántos se mueren hoy de encierro? Hace tiempo que los confinamos a largas colas, a sitios de encierro que nadie controla. Y en esto todos somos un poco responsables, de distinta manera, pero somos hijos de una sociedad que ve en los viejos solo una carga, una molestia, salvo que cuiden los nietos obedientemente. Y además gastan en Salud…o en enfermedad.

Los pueblos originarios nos hablan de cuidar estos seres humanos que podían acceder a una etapa de sabiduría, por haber aprendido algunas cosas y poder transmitirlas. Donde las arrugas significaban vida vivida.

Siempre me atrapó de los viejos ese niño que de alguna forma vuelve a aflorar. Ellos muchas veces pueden decir lo que no nos atrevemos, y a decir lo que no se animaron a decir antes.

Hoy ¿quién escucha a los viejos? ¿quién los toca? ¿quién los mira? Son los grandes ejércitos de invisibles que pululan por lugares donde se mimetizan con paisajes de sentirse a la larga espera, de sentirse perdidos, de hablar pavadas, de molestar, de molestar, de molestar.

Todos nosotros somos los viejos, actuales, por venir, todos nosotros envejecemos y pensamos a que a nosotros no nos pasará eso del triste futuro. No hay duda, detrás del envejecer está la muerte…llamemos a las cosas por su nombre. Eso no quita que ante la inevitable realidad de la muerte hay diferentes formas de vivirla. Lo primero es no negarla como parte de la vida. Si el envejecer nos trae noticias de ella lo primero es aceptar y luego respetar, comprender una vida con más sentido. Cómo tratamos a nuestros viejos es como estamos tratando la vida. Hay mucho del use y tire, del reinado de lo descartable. No nos damos cuenta que a la vuelta del no respeto a la vejez está un profundo abandono de nosotros mismos. No tan potencial

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