CORONADOS POR EL VIRUS VIVID por marcelmaina

Así como así, no tan de a poco, se fue instalando en nuestras vidas. Y como que casi todo pasó a ser irrelevante. Feroz…y lo más duro…desconocido. Es el extranjero del mundo, más allá de todas las teorías conspirativas posibles, y contra los que siempre le echan la culpa a los medios, se fue instalando como dura realidad…y nos llevó al aislamiento con cientos de preguntas respondidas a media. Mutable y escurridizo, demasiado para nuestras estructuras tan rígidas. La ciencia buscará los agentes de contagio y los mecanismos que puedan guiar para su cura y prevención. La terrible urgencia socializada relativiza la permanente pretensión de negocios de este bendito sistema del negocio por sobre todo.

Me interesa pensar qué puerta se abrió en nuestros cuerpos para que, sea cual fuese su origen externo (guerra bacteriológica, desequilibrio de la naturaleza, etc.), saliera a golpearnos y a hablarnos de algo. Si podemos entender que la enfermedad no es nuestra enemiga, ni la vida una guerra, podemos empezar a pensar cómo se originó en la sabiduría de la naturaleza para compensar desequilibrios evolutivos, shocks emocionales, o por lo menos por que ingresó masivamente en estos tiempos, en estas historias colectivas, en estos padecimientos actuales, en estas formas de enfermar. ¿Qué mensajes traen nuestros cuerpos desde esta inédita aparición? Tal vez pensar en una génesis que no sea solo murciélago o pangolín, sea una guía posible,como lo estudia Angeles Wolder https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=z3XLZmse7Zk&feature=emb_logo , y Wuhan en realidad, animalito más o menos, halla vivido la represión, la falta de aire y el miedo como puerta de entrada al virus. Y tal vez estas sensaciones/emociones sean las llaves de ingreso, y la posibilidad de su reproducción. En el centro se encuentra el miedo y la sensación de falta de aire.

El desafío es para todos aprender, más allá de nuestra recurrente costumbre de encontrar al culpable, murciélago, ¿yankee?, ¿chino?, ¿pobre?, ¿poderoso?, ¿inmigrante? ¿grupo de riesgo?, más allá de ello, como el enfermo de manual, todos un poco hemos sido confinados, perdiendo nuestra cotidianeidad. Y esa distancia, como la del enfermo que sabe sentir más cerca la muerte y no negarla, nos permite revisar muchas cosas. Nos remite a una interioridad desvestida, donde es difícil negar todo el tiempo, donde lo espiritual de moda no alcanza, donde los miedos, sombras y vacíos rechazados acechan más que nunca, donde más allá de estar con los cercanísimos, no lo estamos de la misma forma…y no podemos salir corriendo tan fácilmente. Se nos cae un mundo, se nos cae el mundo que creímos controlar, y no hay puerta de emergencia. Tal vez como dice Zizek, este sea un golpe a lo Kill Bill al capitalismo. ¿Pero qué del capitalismo que llevamos dentro nuestro en tantas formas oscuras? ¿Qué de nuestras dependencias? ¿Dónde se encuentra la libertad posible?

Es tiempo de elaborar preguntas y dejar un lugar para que el vacío hable. Ese de la génesis del juego y la creación.

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